dijous, 8 de febrer del 2007

Josep Pla a la Nova Jazz Cava de Terrassa?

Doncs sí, però no es tracta d'un músic amb aquest nom, sinó del conegut escriptor empordanès. Naturalment, el passat dimarts 30 de gener, com ja vam anunciar fa unes dates, no hi va ser en persona, però si en esperit... En l'esperit dels seus poemes.

Heus aci un:

La meva decisiva petitesa
no em deixa comprendre
l'eternitat. Ni tan sols
l'altre món, que no sé quines mides
ni quines proporcions tindrà.
Jo no sóc hiperbòlic,
si no em fan diferent,
no m'hi podré adaptar,
m'hi trobaré malament.
No podré sortir mai més
de la tomba sinistra i negra?
Mai més no podré trobar
Sílvia, que és tan rossa,
Silvia rimembri ancora,
i l'Astarté morena,
d'ulls que saben mirar
–d'una forma d'ametlla–,
d'anca rodona,
sortint de la perruqueria
exhalant el perfum
d'espígol quimificat
però ondulant i fresc?



Els tres intèrprets (Carles Martínez, Fernando Sarráis i Dani García) van estar magnífics, com sempre, i el director del recital (Miquel Mallafré) va estar encertat, també com sempre.

* * *

La propera sessió del recitals de poesia i música, anomenats genèricament "La Deu de les Veus", que organitza el grup de literatura d'Amics de les Arts i Joventuts Musicals, tindrà lloc el proper dimecres 18 d'abril i estarà dedicat a Joaquim Maria Bartrina (Reus, 1850-1880).

dimarts, 6 de febrer del 2007

El Corcó, un nou pamflet satíric a Terrassa


El Corcó és el nom d'un pamflet "infecte i covard", segons la definició dels seus redactors, que vaig trobar fa pocs dies al cafè dels Amics de les Arts i Joventuts Musicals.


Només té quatre pàgines, però són intenses, en la típica línia de les revistes "bèsties i dolentes".

Tracta tant temes locals com altres d'àmbit més ampli. Llegiu-la, us farà riure o emprenyar, no us deixarà indiferents.
...

diumenge, 4 de febrer del 2007

Xavi Gonzàlez, una nova experiència

Copyright: Pep Masip

Després de l’experiència “Sum (Est in nobis)”, desenvolupada als Amics de les Arts i Joventuts Musicals de Terrassa durant el passat mes de desembre, Xavi Gonzàlez va promoure i dirigir el passat cap de setmana a Barcelona una altra activitat de característiques semblants: el festival “DeepARTure”, protagonitzat col·lectivament per creadors de diverses disciplines.

Xavi Gonzàlez (artista plástic, músic i poeta) no ha de demostrar res a ningú sobre la seva vàlua com a creador, no li cal, és reconeguda per tothom, però allò que no coneixíem era la seva capacitat com a organitzador i la seva habilitat per aconseguir que les seves propostes siguin ben rebudes Barcelona. Una habilitat que, històricament, no sembla ser gaire freqüent entre els creadors terrassencs .




Diversos artistes terrassencs (Alfonso Cruz, Pep Masip, dj Ous i Robert Tévar) el van acompanyar en aquesta experiència de creació en viu realitzada al vaixell Naumon, propietat del grup La Fura dels Baus, però també van participar molts creadors d'arreu entre els quals, una mica a l'atzar, descatarem el veterà poeta Jesús Lizano i el jove saxofonista Llibert Fortuny.

dimecres, 31 de gener del 2007

Mala memoria selectiva en Terrassa

La lectura de diversas obras de Eliseo Reclus, durante mi infancia, me predispuso a favor del sentimiento libertario y unos años más tarde, en la adolescencia, unas escasas referencias en revistas y algún testimonio oral llegado a mis oídos a través de algunos compañeros de escuela me hicieron descubrir con admiración la existencia del anarcosindicalismo y de sus abnegados militantes. Con estos antecedentes, a los que se sumó el fulgor de los diversos sesentayochos, no es de extrañar que, como tantos jóvenes de mi generación, me pusiera en contacto con las gentes de la CNT en Terrassa en cuanto averigué cómo localizarlos.

Josep Prat i Closa, primero por la izquierda, en el Penal de Burgos, el año 1958, junto a otros presos libertarios y algunos de sus familiares. (El primero por la derecha es Juan Gómez Casas, que sería el primer secretario general de la CNT tras la dictadura.)

Sin olvidar ni a Josep Prat ni a Santi Abad —ambos encarcelados en 1957 junto a otros compañeros y compañeras de Terrassa—, quien más me impresionó entre los veteranos fue Josep Padilla. Nació en Terrassa en el año 1909, en el seno de una familia muy pobre y analfabeta. Fue un hombre que siempre vivió con una gran sencillez, siguiendo los cánones del naturismo, y que se preocupó por alcanzar una buena formación cultural, destacando sobre todo en el juego del ajedrez.

Padilla, según me refirieron otros militantes veteranos, había sido un gran organizador durante los años de la monarquía y de la república y un verdadero puntal durante los años de la dictadura franquista, tanto para la organización en el exilio como en el interior. Al iniciarse la guerra desempeñaba a la vez los cargos de secretario de la Federación Local y de la Federación Comarcal. Unos meses después marchó al frente, y se incorporó a la Columna Durruti.

Josep Padilla i Boloix, hacia finales de la década de los sesenta, jugando una partida en el Club d'Escacs Terrassa. La mesa tablero en la que juega es una de las que actualmente se encuentran en el café bar de Amics de les Arts i Joventuts Musicals.

En el exilio participó en la resistencia contra el nazismo, y en 1946 volvió clandestinamente a España para participar en la todavía intensa actividad sindical cenetista. Fue detenido en 1947 en Barcelona y condenado a veinte años de prisión, aunque consiguió la libertad en 1952. En 1957 fue encarcelado de nuevo, junto a los mencionados Prat, Abad y otros.

En 1976 fue elegido secretario del Comité Regional de la CNT de Catalunya, pero dimitió al ver su gestión imposibilitada por las luchas entre las diferentes facciones que intentaban controlar la organización. Militó en la Federación Local de Terrassa hasta su muerte, en 1980.

En la casa de Padilla, simpatizante de la línea «federiquista», conocí a Josep Roig, residente en Francia y militante en la tendencia Frente Libertario. Los dos mantenían una relación fraternal, pese a sus diferencias ideológicas.

Roig —con quien mantuve una gran amistad— era aún más reservado para sus cosas que Padilla, pero gracias a un testimonio ajeno me enteré que había sido uno de los militantes más arrojados de las Juventudes Libertarias de Terrassa y que durante la guerra se había destacado en los momentos más difíciles de la 26 División (anteriormente Columna Durruti). También descubrí que durante tres décadas había vivido bajo una identidad falsa, Antonio Millera, y que, gracias a ella, había realizado arriesgados viajes al interior. Una enorme cicatriz que le cruzaba el pecho era el recuerdo del tremendo bayonetazo que le propinó un soldado en una escaramuza entre una patrulla del ejército alemán y un grupo de combatientes antifascistas.

Gracias a Padilla también conocí a los tarrasenses Francesc Sabat y a Josep Marimon. Sabat, residente en Venezuela, fue uno de los impulsores de la Comisión de Relaciones y Solidaridad de Terrassa CNT, una entidad que desde 1945 mantuvo el contacto entre los afiliados de Terrassa dispersos por medio mundo; que daba apoyo económico a aquellos que lo necesitaban; y que jamás expulso o marginó a nadie por cuestiones ideológicas. Sabat fue el autor del libro Los anarcosindicalistas tarrasenses en el exilio (1979).

Marimon, que fue militante del POUM y también un activo afiliado cenetista, publicó en Francia el libro Les classes socials a Catalunya en el decurs de l’era industrial (1971), un estudio riguroso y accesible en el que analizaba el comportamiento de las clases sociales en Cataluña desde mediados del siglo XVIII hasta 1939. También participó, entre 1959 y 1968, en algunos de los numerosos certámenes de narrativa y ensayo en lengua catalana celebrados en el exilio, y fue galardonado en numerosas ocasiones.


Josep Marimon i Cairol, obrero e intelectual, hacia 1936, poco antes de convertirse en presidente de Amics de les Arts.

Sabat me puso en contacto con Joan Campà, que había ejercido como maestro racionalista en Terrassa, donde sus exalumnos le recuerdan aún con veneración. Campà, seguidor de las directrices pedagógicas impulsadas por Joan Puig Elias y Emilia Roca Cufí, estaba considerado como una autoridad pedagógica en Venezuela, país donde dirigía la prestigiosa revista Andiep y era consultado sistemáticamente por el Ministerio de Educación.

Padilla y Sabat también me refirieron algunos hechos relacionados con compañeros que ya eran mayores cuando ellos era jóvenes, como Martín Bruno, Valentí Noguera y Julián Abad el Viejo o el Poca Roba, militantes hasta el último minuto de sus vidas. Marimon me habló de otros revolucionarios aún más antiguos, casi legendarios, gentes del siglo XIX, así como de su empeño infructuoso por encontrar la confirmación del paso de Bakunin por Terrassa.

Gracias a Roig conocí a Antoni Marín, residente en Francia, y a través de este entré en contacto con su padre, Federico. Nacido en 1902 en Enguera, al iniciarse la revolución, coordinó los diferentes comités de las empresas textiles colectivizadas de Terrassa, estudió su capacidad productiva y sus necesidades de materia prima y se desplazó hasta Extremadura para garantizar el suministro de la lana y el aceite industrial precisos. Posteriormente presentó un proyecto de fusión de todas las empresas en una sola, la Industria Fabril Textil y Anexas Socializadas, que fue aprobado en una asamblea de comités.

Marín, como primer teniente de alcalde y responsable de obras públicas, consiguió para la ciudad el suministro de aguas del Llobregat que ha garantizado su abastecimiento hasta el presente. A finales de 1938 se incorporó a la antigua Columna Durruti.

Antoni Marín, su hijo, sigue aún empeñado en recuperar los archivos de la Comisión de Relaciones que permitirían conocer detalladamente muchos aspectos de la lucha de los libertarios egarenses durante el franquismo. El paradero actual de esos archivos (una veintena de carpetas, la mayoría de las cuales estaban repletas de documentos manuscritos) es un misterio: se remitieron desde Francia para ser guardados en Terrassa, pero parece ser que alguien que durante determinado periodo perteneció a la CNT decidió caprichosamente apropiarse de ellos. Como si no tuviéramos bastantes dificultades, hemos sufrido el expolio de quien se vanagloriaba de “tener la sangre rojinegra”.

Por cierto, este Antoni Marín no tiene ningún parentesco con aquel otro que, en la inmediata postguerra, cayó en las garras de Matalonga, un destacado falangista local.

A ese otro Antonio Marín, Matalonga y sus secuaces le presentaron, atiborrado de laxantes, a los empresarios de Terrassa en la sede de la patronal, el Instituto Industrial, y ante ellos le propinaron una descomunal paliza que terminó como es de imaginar. Ese fue un espectáculo que, pese al rechazo de una minoría, se repitió impunemente hasta el fusilamiento del desdichado para el regocijo de la mayoría de esos “ciudadanos respetables” que colaboraban en la vejación con sus mofas y chirigotas.

Ese mismo grupo de falangistas es el que, en cierta ocasión, intentó prender fuego a la prisión de Terrassa, ya que el funcionario responsable no les entregaba toda la “chusma roja” encerrada —integrada especialmente por numerosas mujeres entre las que destacaba La Abuelita Cazorla— para proceder a darles un trato semejante al mencionado. Los guardianes tuvieran que patrullar toda la noche por los tejados, pistola en mano, para evitar ese crimen genocida.

* * *

Borrosos reflejos del pasado, recuerdos de recuerdos ajenos, esto es lo que os he expuesto hasta ahora. Ahora me arrepiento de no haber mostrado en su momento, distraído por los avatares de la vida cotidiana, más empeño en recopilar de manera sistemática todos los testimonios orales y documentales posibles para tenerlos a la disposición de quienes pudieran utilizarlos con mayor propiedad en el futuro.

¿Qué han aportado los historiadores “profesionales” y los vocacionales de Terrassa a la historia del movimiento obrero local? Escasas páginas. ¿Se han preocupado alguna vez de recopilar sistemáticamente documentos y testimonios de la historia local? En absoluto, véanse sino sus raquíticas y tendenciosas bibliografías. ¿Han procurado analizar los datos disponibles y ofrecer conclusiones rigurosas? Sus conclusiones han partido de la tradición oral de representantes de las organizaciones burguesas de centro izquierda y derecha moderada. Hemos sufrido, pues, una mala memoria selectiva que, salvo escasas excepciones, ha dado como frutos biografías anodinas, evocaciones romanticoides, enumeraciones de efemérides, erudiciones estériles o historias generales faltas de “la patita izquierdista” o, más concretamente “de la patita cenetista”.

Las personas a las que me he referido y muchas otras absolutamente anónimas, la organización que representaban y la clase social a la que pertenecían forman parte de la historia de la ciudad de Terrassa, pero como la historia la ha escrito casi siempre la clase dominante y, en ella, a los oprimidos solo se les reserva el menosprecio o el olvido (menosprecio y olvido en los que no han estado exentos de culpa muchos representantes de las opciones “oficiales” de izquierda), de momento es muy poco lo que podemos saber sobre este tema.

Dadas tanto la lógica reserva de los integrantes del movimiento libertario como la lejanía en el tiempo de muchas de las luchas sociales y laborales que protagonizaron, en estos momentos parece una tarea casi imposible la de reconstruir la formación y la evolución de sus idearios; conocer sus razonamientos, sus polémicas, sus estrategias; dilucidar el grado de consecución de sus objetivos o la incidencia concreta de su actividad en la estructura social de Terrassa; establecer su ubicación en el contexto general de las luchas de clase de la España del siglo XX...

Aunque sea casi imposible elaborar de manera amplia y profunda una historia social contemporánea constreñida a nuestro ámbito municipal, ¿se estará aún a tiempo de recuperar algo del testimonio de esa memoria perdida? Afortunadamente un grupo de historiadores locales (José Luis Lacueva, Manolo Márquez, Josep Palau y Lourdes Plans) se dispone a intentarlo por lo que respecta al periodo comprendido entre 1940 y 1979, y lo hacen con la firme voluntad de no excluir a ninguna de las fuerzas que contribuyeron a la resistencia contra el franquismo.

Primavera de 2005
(Publicado en Rojo y Negro, n. 178, mayo de 2005)

Adéu definitiu a cal Grau

Avui... Bé, de fet, ahir va tancar definitivament les seves portes la Llibreria Grau, just quan en complia 75 des que la va inaugurar Joan Grau, un lletraferit que, com vam saber ahir, va començar apilant patufets sobre la gerra de l'oli per acabar construint un castell màgic on les parets eren fetes de llibres i els passadissos tan estrets que calia fer una mossegada a la galeta d'Alícia i, com ella, fer-se prou petit com per passar pel forat del pany.

Només sent d'aquella mida es podien visitar tots els racons on el vell Grau entaforava els milers i milers i milers i milers de llibres que va acumular: una pila a cada graó de cada escala dels dos casals que eren la seva casa, piles a sota de tots els llits, piles als passadissos.

Tinc la intuició que la infantesa del Valentí Grau devia ser fascinant: tantes històries fantàstiques emmagatzemades al teu entorn, incontrolades en la seva basta acumulació, deixen escapar l'alè dels seu esperit, alimentant necessàriament un atmòsfera fantàstica. Estic segura que, a Cal Grau, si no vegilaves, podies acabar caminant a un pam per sobre del terra sense ni adonar-te'n, sostingut imperceptiblement per la Nora d'Ibsen, el Pijoaparte, la Colometa, Hercules Poirot, Lady Macbeth, Onofre Bouvila, i Beatriu camí de l'Infern. Però tampoc m'estranyaria gens si el Valentí m'expliqués que, quan a casa seva s'apagaven els llums, se sentien traquetejar els tractats de tècniques de teixits —com arrossegats pel frenètic moviment dels telers— o que el volum d'història dels ferrocarrils havia fet caure la seva pila intentant fugir de l'ofec de tanta companyia.

Perquè a cal Grau els llibres eren vius i, com tots els nostres amics, tenien sentiments i inquietuds, i per això el Joan Grau no en tornava mai cap, se'ls quedava a casa, perquè als bons amics mai se'ls abandona.

Quan es neix en un lloc així, en mig d'una atmòsfera densa de literatura i coneixement, només pots abraçar amb força el teu ofici i llençar-te a la piscina de llibres (i no és una metàfora), o allunyar-te'n. El Valentí Grau va fer durant una pila d'anys això segon, però per llençar-se en braços d'una altra passió, diferent, però no menys intensa que la que el seu pare sentia per la lletra impresa: el jazz.

Amb jazz (dels amics Farràs, Puigbò, Font, Casares...) i regalant llibres, ahir el Valentí va posar fi a la trajectòria de la llibreria que va heretar i l'estructura de la qual ens ha anat descobrint raconet a raconet —com en una intrigant novel·la de misteri— a mesura que anava treient llibres. Hi ha qui diu que només va tornar a l'ofici de llibreter, quan va morir el seu pare, per poder recuperar la moto que el Joan Grau havia literalment "enterrat" en paper imprès mentre el seu fill feia la mili. Però no és cert. La moto fa ja uns quants anys que la va recuperar i, en canvi, el Valentí ha seguit incansable fins avui.

Trobarem a faltar, segur, un espai que encara ens unia a la Terrassa del passat. Però sempre ens quedarà París... Bé, sempre ens quedaran els llibres.

dissabte, 27 de gener del 2007

Art i sci-fi

Dijous a la tarda un virus em va deixar fora de combat i sembla que em vaig perdre un interessant debat sobre L'art contemporani a Terrassa, que va tenir lloc als locals d'Amics de les Arts i Joventuts Musicals. Avui diversos companys m'han comentat algunes de les intervencions. Sembla que hi ha una sensació generalitzada entre alguns artistes, crítics i promotors d'iniciatives de creació plàstica que la ciutat viu d'esquena a les propostes interessants que es fan. Però això, sigui o no veritat, no forma part (no hauria de formar part en opinió meva) d'una discusió artística, sinó d'un debat sobre gestió cultural i màrqueting.

Parlo per parlar, perquè ja he dit que no hi era, però no m'arriben ones sobre si s'ha discutit quins són els interessos dels creadors més joves, quines inquietuts socials o creatives són darrera (o dins o davant) del treball dels artistes, sobre la disolució de les fronteres entre gèneres i tècniques... que són les coses que a mi realment m'interessen. Al final sembla ser que l'eterna discusió és quin rol li toca fer a cada actor, més que no pas quin és l'argument de la pel·lícula. Però potser només és que els meus cronistes són dolents (no tots podem ser Ragon).

En qualsevol cas, aprofito l'avinentesa per reflexionar sobre un tema que sempre m'ha inquietat i és per què en les obres de ciència-ficció (sci-fi) de tots els gèneres els móns futurs sempre s'imaginen com un món sense art. Bé, com a art convencional, almenys. M'inquieta perquè els éssers humans sempre construïm els móns que pèviament hem imaginat. D'altra banda, en certa forma és comprensible: us imagineu un paissatge del Víctor Cortés o de l'Isidre Òdena a la cafeteria de la nau Enterprise (sí, és clar, la nau de l'Star Trek). Sembla com si en el món que imaginem per al futur ja haguéssim donat per perduda la materia i només comptessin amb la imatge digitalitzada.

Tanmateix, segurament exagero. Al capdavall, l'Enterprise no és més que la representació d'una nau militar, i no crec que en els tancs i portavions actuals hi pengin precisament tintorettos. Però seguim. La pregunta que em faig és per què el necessitem un art que es manifesta, per exemple, en forma de tira còmica en el diari local (Processos oberts), indestriable de qualsevol subproducte mediàtic si no formes part del iniciats —això deixant de banda l'encert o el desencert del que es digui en l'obra (la tira). Sí, també sé que 'hi ha 28 vaques a Terrassa' i, de tant en tant, el meu fill petit em pregunta si només n'hi ha 28 i per què és tan important que ho digui un cartell penjat per tota la ciutat. Objectiu atès: s'ha provocat una interferència, però no sé si hem aconseguit trencar cap indiferència prèvia.

El joc de números m'ha fet pensar en el Terrassa, informació d'art de Francesc Abad i companyia (1973: encara no havia ni nascut el Sergi Botella). Aleshores eren 44 professions de 113 persones, i allò tenia, a més d'un sentit artístic (obria l'art conceptual a Terrassa), un sentit polític (els 113 eren a la presó). "Som el que perdem" ens proposa ara Botella com a tema de reflexió, i a mi em fa l'efecte que som una societat "ensimismada" (com trobar un adjectiu tan escaient en català?) on cada individu dona voltes sobre les seves pròpies neures fent, com la mula, solc al terra.

Jo aspiro a emocions fortes (El camp de la Bota, Phonopolis), intel·lectuals o sensitives, i no sempre les trobo en l'art contemporani. Alguns debats em semblen banals; algunes propostes, esteticistes i poc sinceres; d'altres em dona la impressió que només es posen l'etiqueta de transformadores per a cobrir l'expedient, perquè per proposar nous punts de vista que ens ajudin a transformar la realitat, aquesta cal conèixer-la, i no n'hi prou amb fer la caricatura d'un bar mentre et prens un cafè.

diumenge, 14 de gener del 2007

Altres títols de la Biblioteca Anna Murià


Recordem altres títols de la Biblioteca Anna Murià editada per Publicacions de l'Abadia de Montserrat:

La peixera


Crònica de la vida d'Agustí Bartra

Reflexions de la vellesa

Novetat editorial. El llibre d’Eli d’Anna Murià.

S’acaba d’editar un nou volum de les obres completes d’Anna Murià. Es tracta en aquesta ocasió de El llibre d’Eli. Compta amb un estudi preliminar de Jaume Closa que analitza amb detall l’obra. També es reprodueix una nota de Pere Calders que va prologar la primera edició d’aquesta novel·la.




Diu Pere Calders: «L’Anna Murià, quan ens explica vides —imaginades i reals— sempre hi intercala contes i poesia, i un pensament serè, reflexiu, impregnat de tendresa i de comprensió humana... He fet esment de “vides reals” i en aquest aspecte puc fer unes confidències al lector que potser contribuiran a situar-lo. Jo conec l’Eli, sé qui fou l’àvia Romaní, algun dels personatges —encara que portin noms inventats— els reconec o, almenys, els endevino. No tots s’han comportat, que jo sàpiga, tal com els presenta l’Anna, però hauria pogut ésser, qui sap si un déu poderós dedicat a repassar biografies no se sentiria temptat (a l’hora de sotmetre’ls a examen) de modificar episodis i conductes per tal de fer-los coherents amb unes veritats que perseguim sempre i que rarament trobem. Penso que a tots ens ha ocorregut poc o molt... Crec que l’Anna Murià s’ha lliurat a aquest exercici apassionat».

Lectura de poemes de Josep Pla a Terrassa



El proper 30 de gener podeu assistir a la Nova Jazz Cava a una lectura de poemes de Josep Pla.

Sí, no heu llegit malament. No és un fet gaire conegut que, ben entrat a la maduresa, l'escriptor empordanès es va atrevir a publicar un llibre de poesia, Versos del Retour d'Âge.

Pot ser força interessant, no només per qui és l'autor, sinó també per l’excel·lència dels intèrprets i del director de la lectura, participants habituals en aquestes sessions de La Deu de les Veus.

dijous, 4 de gener del 2007

Els colors del jazz

Blanc i negre. Aquesta sembla ser la resposta que dona Antonio J. Flores des de la sala d'exposicions d'Amics de les Arts i Joventuts Musicals a la qüestió dels colors del jazz. Perfils blancs que delimiten el dibuix i masses de negre i tota una gamma de grisos que construeixen unes composicions fetes de primers plans i escenes de conjunt. Músics admirats i formacions ideals (com la composició de gran format que presideix la mostra i que aplega Tete Montoliu, Ron Carter, Art Blakey i Dexter Gordon a l'escenari de la Nova Jazz Cava... ja ens agradaria, si encara pogués ser!) s'apleguen en unes composicions que tenen el mèrit de transmetre moviment i vibració, com si haguessin capturat el swing de Billie Holiday, Josep M. Farràs, Tete, Archie Sheep, Charles Mingus...

Quan un coneix molt a un artista resulta difícil ser objectiu. Quan a un l'interessa el tema d'una obra artística (en aquest cas, el jazz), i ha anat creant amb els anys les seves filies i fòbies, resulta encara més difícil ser objectiu, perquè pots arribar a mirar un quadre a través de les notes que repiquen a la teva memòria. M'emociona la imatge de la Billie ue veig penjada a la paret de la sala o el record de la seva veu trencada? Tant se val, és el meu quadre preferit d'una mostra que jo crec que val la pena veure. L'originalitat i dinamisme de les composicions, que semblen robar idees al còmic i la fotografia, i la peculiar tècnica (esmalts sintètics i barnissos que creen un efecte quasi de ceràmica) donen al visitant arguments per disfrutar dels quadres més enllà de les referències musicals.

I parlant de jazz, he recordat el Valentí Grau, propietari de la llibreria més singular de Terrassa que estem a punt de perdre. És un tema que mereix, de segur, que hi dediquen un dia estona i reflexió. Aquest és només un apunt ràpid per recordar que la Llibreria Grau tanca les seves portes el 5 de gener. Setmana, doncs, de liquidació final que culmina un més de feina en el qual s'han encaixat més de 250.000 llibres!!!

Com si se sentís despullat entre les lleixes buides, el Valentí ha començat a tapar els forats silenciosos amb el paper de regal que ja no necessitarà. El rerataulell ha adquirit així un aire bombonera que resultaria divertit si no fos tant trist veure desaparèixer un símbol tan significatiu de la nostra vida cultural.

No és bo, ja ho sé aferrar-se a les coses. Tot passa, i aviat un parell més de botigues de roba, o sabates, o penjolls, o perfums ens faran oblidar les piles de llibres i el taulell de fusta amb el seu fris de títols divulgatus d'Alianza. Un taulell massa alt per als temps que corren, d'aquells en què el dependent semblava voler-se amagar dels clients, no pas per desconfiança, sinó al revés, perquè al bon client de llibreria se'l deixa fer, que miri, que remeni, mentre el llibreter resta amatent però discret. Tanmateix no sé a què bé tanta retòrica sobre el taulell, si durant 50 anys ningú, excepte el vell Joan Grau, pare del Valentí, va saber on era el taulell, soterrat sota piles i piles de llibres.

Pocs recordem ja aquelles columnes en precari equilibri. Aviat, ni el nom que els donava sentit: Grau. Divendres, quan la cabalcada dels Reis Mags passin pel carrer Gavatxons es baixaran definitivament les persianes, i alguns sentirem que la temperatura arriba quasi als 451 graus Farenheit.

dijous, 28 de desembre del 2006

La pau i els agnòstics



El passat 19 de desembre vaig tenir la sort de participar en una festa “bireligiosa”. Una germana de l’ordre salesiana, molt estimada per mi, va anunciar : “vosaltres, les musulmanes, pregareu a Alà per la Pau i nosaltres, les cristianes, a Déu per la Pau”. Una campaneta va dringar al meu interior. I jo a qui prego? Potser no vull la Pau al món? Potser no m’agradaria veure al Xavi Coral anunciant un migdia que la pitjor notícia del món fos: “En Pericolospalotes ens ha deixat a l’edat de 103 anys per mort natural”?.

El pitjor no va ser el no sentir-me integrada en aquella celebració. El pitjor va ser adornar-me’n que era l’única que es va emocionar en sentir el cant àrab d’una veu femenina angelical seguida de l’oració d’una vintena de cristianes, totes demanant la Pau.

Serà més important el fet que el sentiment?

dimarts, 19 de desembre del 2006

Terrassa Acció Creativa premiada...

Apreciats amics i amigues, tinc el veritable plaer de comunicar-vos que la mostra Terrassa Acció Creativa, organitzada pel Grup Organitzador de TAC (Marina Arjona, Jordi F. Fernández, Lluís Pi i Yosip Sverko), promoguda per Amics de les Arts i Joventuts Musicals, patrocinada per l’Ajuntament de Terrassa i la Caixa de Terrassa, i protagonitzada per un grup nombrós de persones creatives de Terrassa i la seva comarca... ha guanyat el Premi a la Innovació de la Federació d’Ateneus de Catalunya d’enguany.



http://www.gotac.org/



Avui, 19 de desembre, a dos quarts de nou del vespre, Marina i Yosip, han conegut aquesta bona notícia en el transcurs d’un acte organitzat per la FAC que s’ha desenvolupat a l’Ajuntament de Barcelona.

Salut!

diumenge, 17 de desembre del 2006

Quins collons!

Els Collons del Pare Rababa...
toquen el 26 de desembre, a les 22.00 hores, al bar Les Pupil·les Gustatives (carrer de les escaletes) de Terrassa.


La nit de sant Esteve podeu gaudir de l'últim concert d'Els Collons de l'any 2006. I és gratuït!

http://www.collonsparerababa.com/

El Collons són Oriol, cantant, i Jordi, guitarrista. Fa cinc anys van enregistrar un disc compacte molt interessant, «El cercle dual», que contenia unes cançons força especials amb uns textos ben carregats de significacions... i ara estan a punt d’enregistrar un nou disc: «Tenebrari». Em sembla, pel que he sentit i he vist, que l’evolució dels Collons... ha estat molt positiva.

Alguns diuen que Els Collons... es poden qualificar com un minigrup de folk hardcore acústic. Si aneu al seu concert podreu donar la vostra opinió sobre aquesta afirmació tan curiosa.

Phonopolis: dies dos i tres

Xavi González treballant en una de les seves obres.


La vida continua més enllà dels ulls dels espectadors, i la vida al taller-exposició de Phonopolis està feta de ferros que cal tallar i soldar, de superfícies que cal preparar, de fotografies que es munten per rastrejar la memòria dels qui participen, com a visitants, en aquesta singular experiència.

Xavi González i Isaac Marcet viuen literalment aquests dies dins l'espai en que treballen. L'equip (vegeu-lo a sota) entra i surt per donar-los suport en les hores de visita i fora d'elles. Pels qui hi heu estat, les meves paraules poden resultar banals. Pels qui no heu assistit a cap de les sessions obertes (tarda-vespre, de 19h a 24h), ¿com apropar-vos a l'emoció-reflexió que l'experiència genera? Cal ser allà i submergir-se en la música, veure el corrent ininterromput d'imatges... les que mirem amb els nostres ulls i les que miren els ulls de les càmeres i que ens tornen velades per un tel quasi-oníric o disseccionades per l'ordinador...

Per què pintar de cara al públic? Per què mostrar el procés i no només l'obra acabada? Vol el pintor compartir amb nosaltres l'experiència sensistiva del moment creatiu? La corda i el silenci que ens en separen ho neguen. Xavi González i els seus col·laboradors treballen literalment dins d'un quadre on unes figures irreconeixibles construeixen móns, horitzons nous, i nosaltres som fora, mirant-los.

En la construcció de l'obra que és Phonopolis hi ha saviesa escenogràfica: la disposició dels elements, les grans capses rectangulars amb les retropantalles als extrems, la pantalla enfrontada a la porta que passa consecutivament les fotografies dels visitants del dia anterior composant un quasi-vídeo amb càmara lenta que és com sempre he pensat que funcionen els nostres records... les llums, les cadenes d'on pengen els quadres, aquella creu en el punt de fuga de l'espai, l'aire que mou els cortitnatges de plàstic... Però Phonopolis no és una escenografia. Allò que està succeint és real, és la vida. Tornaràs demà i tot serà diferent, el temps s'escola i la imatge no es recupera. No hi ha reproductibilitat mecànica, aquella que per Walter Benjamin havia de/podia apropar l'art a la gran majoria dels ciutadans.

I tanmateix, en Xavi González sembla estar explorant les escletxes que s'obren en aquella contradicció que revelava Benjamin entre l'objecte artístic (que demana el mercat regit pel consum materialista que els textos d'Isaac Marcet denuncien) i el concepte (una mica ingenu, tot sigui dit) de l'art com a comunicació. [Ahir mateix la ministra de Cultura insistia en el tema: l'art [contemporani] com a comunicació, ergo com a servei públic. Quina bestiesa!]

He tornat a l'abadia romànica i he vist els seus colors brillants: les barbes blanques, els vestits vermells, porpres, blaus, cada figura de la portalada, del frontal de marbre, curosament pintada. Allà l'art es volia només comunicació: història sagrada, construcció social. I per això va ser sovint sistemàticament destruït, esborrat o tapat en èpoques posteriors, quan va perdre la seva funció social.

La història de l'art és la història del fracàs [relatiu] de l'art com a comunicació, i del triomf de l'art com a experiència, estètica i intel·lectual. Experiència del creador, de l'artista, però també del receptor, de l'espectador; experiències, la de l'un i l'altre, que no tenen per què coincidir ni en el temps ni en l'espai, que no són programables. L'obra d'art no és ni un canal, ni un missatge, és un emissor a la cerca d'un receptor que potser no trobarà mai.

L'obra d'art que ens proposen Xavi González i els seu col·laboradors (efímera com és, encara que al final en quedi el rastre en els objectes magnífics que seran els quadres pintats) s'arrisca perillosament a no trobar el seu espectador. I seria una llàstima que no et trobés a tu, que pots vibrar amb aquestes paraules:

En aquest transcurs privilegiat que és la vida, conec una forma d'agrair-ne l'existència: estimar-te i estimar amb la intensitat necessària per tal de fer relluir tot allò que t'envolta.


Equip Phonopolis:
Ricard Terés (director tècnic)
Laura Castell, Ulises Soriano i Jesica Steiner (videoartistes)
Dark Vector (músic)
Josep Masip (fotògraf)
Damià Aurell (documentalista)
Robert Tévar (pianista)
Assumpta Bou (nutrició natural)
Taco Pachuco (alimentació)

divendres, 15 de desembre del 2006

Phonopolis: primera jornada

... El teu destí depèn de tu: et necessita i et necessites a tu mateix...

Les frases llisquen sobre el fons negre dels cortinatges, la música omple l’espai —un cub negre de 8 x 8 x 8 metres— mentre Xavi Gonzàlez disposa una vintena de pots de pintura sobre un dels dos políedres de fusta que es projecten cap al fons de la sala, tot marcant línies de fuga i concentrant la nostra mirada sobre el llenç blanc amb l’anguniejant creu negra que penja a tres metres d’alçada.

Phonopolis: 7 dies per crear un viu una ciutat de noves formes, sons, textures i horitzons

Des de les set esperem que s’obrin les portes. No és una inauguració: és l’inici d’un viatge a una ciutat ignota. A dos quarts de 8 podem entrar al que semblava ser el Saló d’Actes d’Amics de les Arts i Joventuts Musicals, ara esdevingut estrany gabinet d’alquimista. Amb en Xavi hi ha diverses persones que es mouen seguint un guió silenciós. Les cares frontals dels políedres (retropantalles) estan en constant transformació, com la figura que porta la càmera, seguint els moviments del pintor, però també seguint les passes de la seva pròpia fascinació per les textures, pel ball d’ombres que suggereix més que mostra.

..negre, roig...

La creu i el terra s’han tenyit de sang abans de desaparèixer. Davant de nosaltres s’aixeca un mur, o potser cadascú hi veu els seus propis terrors. És un filat metàl·lic el que dibuixen les broques sobre la pintura fresca? Quan les línies de fuga convergeixen en la línia de l’horitzó el que semblava presó esdevé el camí de l’infinit.

...sistema abocat al consum materialista...

A la llum de l’espelma un home escriu (demà parlarem dels seus textos). La creu ha reaparegut, feta de línies estilitzades, sobre els rastres que insinuen els perfils d’uns edificis llunyans. El paisatge s’omple dels signes característics de l’obra de Gonzàlez: les esferes que floten a poca distància del terra, la verticalitat d’unes formes que insinuen la vibració de gent agitada.

...té, però no s’ha d’obrir fins el dia 21...

L’home ens ha donat un sobre marronós tancat. Diu que no podem obrir-lo fins d’aquí a una setmana. Per no consumir-nos de curiositat haurem de venir cada dia a veure com es va construint la ciutat. On ha anat a parar la intimitat de la creació plàstica? Segurament aquest no era res més que un tòpic romàntic. Xavi González enfilat dalt de l’escala m’ha recordat de cop la imatge imaginada d’un muralista medieval. Són quarts de deu i avui es tanca ja el taller al públic, però fins el dijous 21 serà obert tots els dies de 7 a 12 de la nit. No us ho perdeu.

dijous, 14 de desembre del 2006

"La Deu de les Veus": Josep Pla

El dimarts 30 de desembre, a les 8 del vespre, hi haurà a la Nova Jazz Cava un nou recital de poesia (el número 44) del cicle "La Deu de les Veus". En aquesta ocasió, es llegiran poemes de l'obra Versos del retour d'âge, de Josep Pla, un llibre que l'autor, que no va escriure poesia fins l'última etapa de la seva vida, presentava així:

Tot i ésser un home d'aquest país, no he escrit, fins a setanta anys, cap poesia. Ja molt vell, en vaig escriure algunes –magres poesies de la vellesa. Són insignificants, només tenen un sentit per a mi mateix. No contenen cap retòrica, aspiren a tenir una certa simplicitat –la que m'ha estat possible. Si el barroc ens destruí –el francès i el castellà–, hauríem de mirar de sortir-ne. Jo he treballat en aquest sentit. La insignificança d'aquests escrits és risible. Aquestes són les poesies:

Josep Pla

Sobre els aplaudiments

Sense arribar a l’extrem del desgrat profund que em provocaven els «bravo» que udolava el públic entusiasta al terme de l’execució d’una òpera, a la meva infantesa sempre vaig trobar grotesc el costum dels aplaudiments.

Si a les audicions radiofòniques ja se'm feia estrany aquest soroll amorf que trenca el silenci profund i agraït que segueix una execució musical, ¿què havia de pensar la primera vegada que vaig assistir a un concert?

Què s'aplaudia? A qui? ¿A l’autor de la partitura, al director histriònic que amb gest contundent feia coparticipants de l'homenatge els intèrprets, al pianista que robava cors? ¿O més aviat es tractava de competir en la demostració més primària de ser posseïdor d’una gran sensibilitat?

Davant les mirades hostils dels qui m'envoltaven, arran de la meva negativa a participar d'aquest hàbit, a la meva joventut vaig optar per la renúncia a assistir a aquesta mena d'esdeveniments. (¿Coneixeu mirades com aquelles, l’expressió de les quals oscil·lava —durant el breu trajecte que anava de les meves mans fins al meu rostre— entre la incredulitat i la suspicàcia?)

Amb la maduresa vaig anar perdent una mica la por a aquestes situacions enutjoses i, així, fa pocs anys em vaig disposar a reviure l'experiència dels concerts, malgrat l’amenaça dels seus efectes colaterals.

Recordo especialment un concert barceloní en el qual tothom, havent ignorat amb la seva xerrameca la interpretació d’una interessant obra de Robert Gerhard, va aplaudir dempeus, llargament i amb vehemència un pianista ros i amb unes sabatetes guspirejants que acabava de fer malbé —al meu parer, és clar— el Concert de Grieg. Sortosament, eren tan plens d'«entusiasme» que no van tenir l'oportunitat d'adonar-se de la meva irreverència i em vaig poder deslliurar de les seves mirades infamants.

Alguna vegada he contrapreguntat, a qui m'interroga amb desassossec sobre el perquè de la meva postura, quin objectiu li atribueix ell als aplaudiments. Les respostes varien des de la que afirma que es tracta de premiar els músics per la seva feina fins a la que assegura que així es trenca l'exaltació intensa que ens aclapara.

Immediatament —però en silenci— m'he preguntat, si aquesta és la lògica imperant, què impedeix aleshores que l'alumnat premiï a final de curs la feina d'un professor determinat amb uns forts aplaudiments; o quina necessitat té el melòman d'avortar la seva emoció.

En suport de la meva postura, podria esmentar als qui m'interpel·len almenys dos personatges de relleu.

Glenn Gould —en referència al qual no hi ha un judici unànime sobre si va ser un intèrpret genial o un tècnic insensible— va manifestar diverses vegades que els aplaudiments del públic no li agradaven. És clar que, citar com a autoritat a qui fou qualificat al seu temps de persona excèntrica i a qui fa poc s'ha començat a considerar un malalt mental o un autista potser no és gaire convenient.

Trobo més escaient aprofitar per a la defensa de la meva actitud el criteri del poeta Camille Mauclair, el qual, a la seva obra La religió de la música, després de constatar l'abstracció, la solitud de l'intèrpret, expressa un rebuig radical dels aplaudiments com a acte paradoxal amb el qual es respon el so amb soroll, l'acord amb discordància, l'harmonia amb escàndol. Insatisfet, convertit en portaveu de la insatisfacció de l'intèrpret, proposa com a alternativa que les senyores presents en un concert, quan s'acaba, depositin silenciosament una rosa sobre el piano tancat.

Per què no el silenci? Sense roses ni cortesies ni altres devocions. Com més intens, més fratern. I deixem les convencions grotesques, els entusiasmes ostentosos i les xafarderies sobre els oripells d’aquella senyora o els badalls d'aquell senyor per als assistents assidus dels grans espectacles embrutidors o per als protagonistes del circ parlamentari.

diumenge, 10 de desembre del 2006

Notícies: TAC'07 / Xavi González als Amics

Ja s'ha començat a preparar l'edició 2007 de la iniciativa TAC-Terrassa Acció Creativa, que el passat juliol ens va oferir la possibilitat de conèixer les porpostes més fresques dels joves creadors que treballen a Terrassa: pintura, vídeo, performances, música en directe, moda, fotografia, DJs, còmic, instal·lacions, debats... Els llenguatges, les propostes i els escenaris van ser diversos, però amb una mitjana d'interès i qualitat molt alta. Amb l'experiència d'una primera edició a l'esquena, la cosa promet.

Aquí us deixem l'anunci i un link directe al web www.gotac.org, per si voleu presentar les vostres propostes.



D'altra banda, entre els dies 14 i 21 de desembre, els locals d'Amics de les Arts i Joventuts Musicals (c/ Teatre, 2) acolliran una experiència artística singular de la mà del pintor Xavi González. Al Saló d'Actes de l'Entitat, convertit en taller provisional, es podrà assistir en directe al procés de creació de diverses obres de gran format, inspirades en el món industrial.

dissabte, 2 de desembre del 2006

Més sobre "El Camp de la Bota"

Aquesta exposició de Francesc Abad és, en realitat, una mostra "coral" la matèria de la qual són els sentiments i la desolació. Cada fotografia, cada paper penjat de la paret és, en el seu humil silenci, un crit, un devasall de llàgrimes per la sang absurdament i injustament vessada, per la iniquitat de la revenja política feta de milers d'assassinats disfressats de "justicia sumarísima". El Camp de la Bota és una exposició de metàfores vergonyants, on els afusellaments han esdevingut "emorragias internas", on ser l'alcalde d'una ciutat pot esdevenir delicte.

Francesc Abad va llençar a rodar la mostra el 2004 per impedir que les tones de ciment del Fòrum fessin oblidar per sempre que aquell terreny havia estat camp d'extermini, per evitar que l'especulació engolís la història i esborrés del tot unes víctimes a les quals l'únic homenatge que els podem retre, deprés que els haguessin arrabassat la vida, és lluitar perquè no n'arrabassin la memòria. De la seva mà l'exposició ha crescut, enfilant a cada ciutat més testimonis, més històries humanes. 44 terrassencs van morir al Camp de la Bota i ara les seves històries, com les de les altres 1.700 víctimes d'aquell terror, es poden conèixer no només a la mostra de la Sala Muncunill, sinó també al web del projecte.

Llegeixo la carta als seus fills d'un home a qui queden pocs dies de vida. Sembla feliç per haver pogut rebre notícies de la família. Explica que després de mesos d'isolament ha rebut la primera carta dels seus fills, que està content perquè sap que la seva dona li porta sopa a la presó, tot i que ell no l'ha pogut veure en cap d'aquelles visites... És una carta que s'esforça en donar ànims als joves i en ignorar el vertígen del destí amenaçador, el ressò dels trets dels fusells...

Com diu Marga Gómez en una de les reflexions sobre la mostra que ofereix el web, El Camp de la Bota ens permet passar de la fredor dels llistats de víctimes a la seva humanització i per això ens impressiona tant. A mí, a més, el que té la mostra de denúncia de la deshumanització dels espais urbans, dels seu sotmetiment als designis de l'especulació salvatge i d'una concepció merament escenogràfica --i, per tant, inhumana-- de la ciutat, m'ha recordat un text del meu amic Ignacio Vidal-Folch, de la seva secció d'El País "Barcelona Museo Secreto", que no deixaré mai de recomanar. Parlava l'Ignacio fa una setmana de La Catalana, una barriada situada entre La Mina i la desinbocadura del Besós, que va néixer al voltant de la fàbrica de Catalana de Gas i que ara espera la seva reconversió (nous habitatges, parcs, hotels, comerços...) o allò que s'anomena "regeneració" del teixit urbà.

L'escriptor contraposa a l'article Sobre la junta de compensación el desig dels veïns que les coses canvïin el més aviat possible i el seu propi sentiment de pèrdua.
"Quizá lo que sucede es que, con coquetería pueril, buscamos lo decadente, como quien disfruta pasando miedo viendo películas de terror en la apacible seguridad de su casita; lo admito. Pero también podría ser que estos lugares ricos en carencias, en vacíos, en ausencia y a punto de alcanzar la invisibilidad representasen mejor que otros la parte más importante de nuestras vidas, compuesta, precisamente, por lo invisible: nuestras emociones, pensamientos, recuerdos, ensueños y nuestros amores ausentes."

El que jo valoro és la reivindicació de l'invisible --de la memòria, igual com fa Abad-- en mig d'aquest món positivista i materialista on és més cert que mai allò de "tant tens, tant vals".

divendres, 1 de desembre del 2006

"El Camp de la Bota"

D'aquí a una estona s'inaugura l'exposició El Camp de la Bota, amb la qual Francesc Abad fa una recerca per la memòria de 1.704 persones afusellades pel règim franquista en aquest espai del litoral barceloní que fa 70 anys va ser camp de concentració i que ara ocupen les instal·lacions que es van aixecar per al Forum de les Cultures 2004.

Després us parlaré de l'exposició, ara vull fer notar que l'obertura d'aquesta mostra a Terrassa coincideix quasi amb la presentació a Barcelona (Museu d'Història de Catalunya, 19 de desembre, 8 del vespre) d'un llibre i un documental sobre les presoneres republicanes de la presó de dones de Tarragona, Les Oblates 1939-1941. El llibre és obra de Josep Subriats i el documental d'una amiga meva de Tortosa, la periodista Pilar Poy.

Historiadors, periodistes i artistes fan un esforç per recuperar la memòria que una bona part dels polítics semblen interessats en oblidar. I recordar és bo, alhora que dur. En l'entrevista al Diari de Terrassa (un dels mitjans que el 20 de novembre van publicar sense fer cap escarafall la vergonyosa esquela-recordatori de Francisco Franco), el Francesc Abad explica que alguns protagonistes de les històries personals recollides a El Camp de la Bota no han volgut explicar les seves experiències. I és que hi ha viatges dels que no es torna mai.

Jo sóc fill dels fills d'aquella guerra i sempre, al llegir sobre aquella etapa i les seves conseqüències, he tingut la sensació que m'havien pres alguna cosa, i em va costar anys entendre què era. Ara sé que em manca part de la memòria: recordo els silencis densos de casa quan es parlava dels anys que l'avi va passar a la Model, de l'estrany paper que el seu cunyat va jugar en el seu alliberament... Eren uns silencis fets de por, però també d'ignorància: les famílies preferien no saber, no preguntar, no explicar... no recordar. Ens costarà molt de temps capgirar els anys de desmemòria que tota una societat --guanyadors i perdedors-- es va esforçar en construir.